Querido Rey de la RSC:
Ya venís los Reyes Magos, y ¡resulta que sois cuatro!.
Generaciones y generaciones hemos crecido bajo la creencia de que erais tres, los bien conocidos Melchor, transportando mirra; Gaspar,
responsable del incienso; y Baltasar cargando el oro. Si la mirra simboliza lo humano, el incienso lo divino (la Madre Tierra
para muchas culturas) y el oro representa el poder y la riqueza... entonces tenemos... dejame
pensar...
Personas, Planeta y Riqueza. ¡La triple bottom line!
Ahora
lo veo claro, cada Rey representáis a uno de los pilares de la triple
cuenta de resultados. Eligiendo a uno de vosotros como favorito,
inconscientemente crecimos dando preferencia a uno de los elementos de
la “triple bottom line”. Y esa
elección infantil la hemos ido reflejado en las organizaciones que
hemos creado ya de mayores. Así tenemos las organizaciones admiradoras
de Baltasar, cuya misión es la acumulación de capital, bien
representadas por las multinacionales; Las organizaciones que siguen a
Melchor, garantes de la sociedad como los organismos públicos; y las que
admiran a Gaspar, como las medioambientales.
Pero
a mi siempre me ha faltado algo, el elemento unificador, aquel que le
diera sentido a todo, el que me hiciera recuperar la ilusión
infantil por escribiros de nuevo cada Navidad... Y precisamente lo
encontré ayer, cuando conocí de la existencia de la leyenda del cuarto rey mago, el rey de la “triple bottom line”, el Rey de la RSC y la Empresa
Social. Conocerte me ha ayudado a recuperar la ilusión
por escribiros, por vivir, por compartir, por construir un mundo y un
futuro mejor entre todos y para todo.
Tal vez un desvarío, pero si has leído hasta aquí tal vez no todo esté perdido.
Querido Rey de la RSC, aquí van mis peticiones: